dissabte, de febrer 19, 2011

dimecres, de febrer 16, 2011

Informàtica: ara sí ara no: política educativa de CIU


El podeu consultar a Nico Hirtt. Los tres ejes de la mercantilización escolar (I)
“A pesar de lo que piensan algunos, el verdadero interés de Internet, respecto al desarrollo de la enseñanza mercantil estriba menos en sus características multimedia que en su capacidad de difusión instantánea a escala planetaria, asociada a un coste marginal casi inexistente. Nada prueba que el libro y el vídeo sean menos eficaces que Internet desde el punto de vista pedagógico, salvo que este último aporta una incontestable dimensión de interactividad. Pero sobre todo, cada libro, cada cassette producida representa un coste de materia prima, de fabricación, de acondicionamiento, de embalaje, de expedición y de difusión que vienen a añadirse a los gastos invertidos en la realización del propio producto pedagógico y que aumentan proporcionalmente el riesgo financiero en caso de ventas escasas. En Internet, nada de eso: una vez puesto a punto el "sitio", su contenido puede ser vendido y revendido a escala mundial sin más gastos (salvo los gastos de las comunicaciones electrónicas, que son por cuenta del comprador) Internet permite así rentabilizar inversiones importantes en la concepción científica, pedagógica y multimedia de productos educativos. Pero esto implica también que, para ser plenamente rentable, el mercado debe ser mundial. Dos organismos internacionales (y varios grupos de presión privados) trabajan activamente en pro de esta "liberalización del mercado mundial de los servicios educativos": la Organización Mundial del Comercio y el Banco Mundial.”

Ja vaig dir això i això. I no estic sol: hi ha més gent que està contra l'ordinador a classe.

divendres, de febrer 11, 2011

Aniquilar l'Estat? Egipte

Donat el caire dels esdeveniments a Egipte em permeto portar a col.lació unes reflexions que vaig publicar fa uns quants anys. En blau he posat el més rellevant del tema. Penso que es pot entendre.

La aniquiliación del Estado
Resulta ya clásico el análisis que de la ética política hace M. Weber, especialmente la división que establece entre la ética de los principios, a la que el hombre de acción no se puede atener, y la ética de la responsabilidad o de las consecuencias. No obstante, los principios no pueden ser rígidos ya que en ese caso sólo se pueden mantener a costa del terror, o lo que es lo mismo, instaurando un régimen totalitario. ¿Cómo, entonces, pretender construir la revolución sobre la sospecha?
Ateniéndonos a la realidad histórica de las utopías sociales, no podemos obviar la distancia existente entre las ideas o proyectos propuestos desde la teoría, por una parte, y las realizaciones prácticas, por otra, que, en el caso de la URSS de Stalin trajo el Gulag y el Estado totalitario. No en vano en la URSS se olvidó, por influencia de Lenin, que el marxismo en su última fase debía implicar la desaparición del Estado mismo, de manera que la revolución sólo sirvió para fortalecer un régimen que se encontraba en una situación agónica. Ya Marx lo advirtió en El 18 brumario de Luis Bonaparte (1852): "Todas las revoluciones no han logrado más que hacer más perfecta la máquina gubernamental en lugar de romperla. Los partidos que, cada uno en su turno, lucharon por el Poder, veían en la conquista de este enorme edificio del Estado el botín ofrecido al vencedor". En la misma sintonía, Fernando Sabater, en el original recorrido histórico-filosófico que representa su Panfleto contra el Todo (1978), se dedicó a demostrar la futilidad de toda pretensión de aniquilar el Estado.
Antes que Marx[1], los anarquistas ya habían vaticinado que la dictadura del proletariado no llevaría más que a sustituir una clase de opresores por otra y, en consecuencia, supieron detectar la imposibilidad de que el Estado se autoinmolase. Especialmente, Proudhon, en su obra La capacidad política de las clases obreras, pone de manifiesto el peligro de subyugar el sujeto al estado, puesto que, de ser así, se generaría un estatismo del que, para escapar, se debería poner un marcha una federación libre de asociaciones en cooperación.
Con idéntico acierto, los anarquistas dedujeron que la aplicación del colectivismo a gran escala generaría un capitalismo de Estado y no una extinción del mismo.
En el plano teórico, el anarquismo supo apreciar con igual encomio la necesidad de abolir toda autoridad, poder y dominación gubernativas, así como la ley y la propiedad privada, y no exclusivamente por fundarse estas últimas en las desigualdades económicas, sino por ser un arma de clase y la representación del mal absoluto. Para los libertarios, sin embargo, la desigualdad no se había generado por violencia ni autoritarismo ni por la desigualdad económica de explicación marxista, sino por la connivencia de una mayoría basada en la ignorancia. Este abolicionismo sin paliativos morales se erige en la base sobre la que se construye una nueva sociedad, es decir, se concibe la ética como peana de un nuevo orden social.
El repudio ácrata del estado, cuyo objetivo es oprimir, llevó a los anarquistas igualmente a repudiar la política, que no sólo es corrupta sino que también corrompe y, consecuentemente, a repudiar la ley, por estar destinada a preservar la propiedad privada, generadora de desigualdad y dependencia. Consideran los anarquistas que la ley tiene como función la coacción y la determinación del juicio moral o, si los observamos desde el prisma de los estadios morales que años más tarde definió Kolhberg, tratan de promover el pensamiento moral máximo en un estadio del nivel quinto, evitando la reflexión ética en un estadio moral seis.[2] En conclusión, la ley se nos aparece como un obstáculo al progreso moral de los pueblos.
Aunque Kolhberg es ampliamente posterior, W.Godwin, a principios del siglo XIX y partiendo de su creencia en el progreso y la capacidad de perfección humana de las personas, llega a una conclusión similar cuando contrapone el avance del hombre en el terreno técnico y científico al atraso moral de las sociedades. No encontrando otra respuesta, este autor explica la explotación y la miseria como consecuencia de la existencia del gobierno y de las organizaciones políticas. De esta manera, se muestra partidario de Rousseau: el hombre es bueno por naturaleza, pero la sociedad, que ha sido corrompida por el gobierno, lo corrompe a su vez.
En muchos sentidos, el marxismo que hemos vivido en el siglo XX no ha servido más que para alejarse de Marx y del propio socialismo; así como para reforzar socialmente tanto las democracias occidentales como para justificar dictaduras variopintas y nefastas. Llegados a este punto no podemos evitar pensar que lo no se podrá perdonar a los estados es la aniquilación de la ilusión y el sueño que impulsaba la sociedad, como el propio E. Cioran escribía en su Historia y Utopía (1960): "El reproche capital que se puede dirigir a vuestro régimen (el comunista) es haber arruinado la utopía, principio de renovamiento de las instituciones y los pueblos". 
A. ESTERUELAS. (2001). Educación moral y movimientos políticos (Anarquismo, socialismo y totalitarismo). A Historia de la educación en valores. Bilbao: Desclée de Brouwer.
______________________________
[1] La extinción del estado y la nueva sociedad que evoluciona a partir de la dictadura del proletariado la propuso en su escrito La guerra civil en Francia de 1871.
[2] Es decir, los estadios quinto y sexto establecen la dicotomía de pensar según la ley o según la propia conciencia.

diumenge, de febrer 06, 2011

Lluís Bulffi i ¡Huelga de vientres! Medios prácticos para evitar las familias numerosas (1906)

Una extracció d'un escrit sobre Malthus que vaig fer fa.....  Vaig riure molt en descobrir-ho.
Lluís Bulffi va escriure un llibre titulat ¡Huelga de vientres! Medios prácticos para evitar las familias numerosas (1906), editat per Salud y Fuerza, editorial que fou òrgan propagandístic dels maltusians, amb seu al carrer Tapineria. Essencialment, es dedicava a propagar la procreació conscient i limitada entesa com un arma de revolució social. Aquesta biblioteca publicà algunes obres ben significatives: Exposición de doctrinas neo-malthusianas, de Lluís Bulffi; Malthusianismo y Neo-Malthusianismo, de M. Devaldés; Degeneración de la especie humana, de Paul Robin; Frank Sutor, Generación Consciente. Potser una de les obres més interessants fou la de Lluís Bulffi, ¡Huelga de vientres! Medios prácticos para evitar las familias numerosas (1906), però cito per 1909).
El neomaltusianisme pretén ésser una resposta estratègica, i no exclusivament una idea científica, a la possibilitat de canvi vers el trànsit cap a una societat més justa , de manera que s’arriba a judicar el neomaltusianisme com la troballa que permetrà l’emancipació del treballador pel mateix treballador
En la seva obra, Bulffi, amb una claredat difícil de trobar en els partidaris de la revolució social del segle XIX, denuncia el precepte religiós “creced y multiplicaos”[1] i avisa del seu paral·lel en el pensament socialista expressat en la frase “el hombre que más procrea es el más fuerte y el que hace más revolucionarios”, considerant aquestes idees com una propaganda funesta i contraproduent. La conseqüència lògica, seguint Malthus, de la procreació excessiva ha de ser necessàriament la gana i la misèria i que, per tant, “creará rebeldes para realizar y llevar a cabo la transformación de la actual sociedad burguesa en sociedad comunista.”[2] Considera Bulffi que aquestes idees han fracassat, donant la raó al maltusianisme. La gana i la misèria la considera fruit de la predestinació que resulta de la lluita per la vida dels nascuts de ventres proletaris, però no són la condició necessària per fer la revolució.[3] Al contrari, “...para conquistar el mundo, para implantar la justicia en él, para asegurar el sustento para todos, para desterrar de por siempre el hambre y la miseria, un recurso nos queda (...) además del espíritu de rebeldía (...) la procreación consciente y limitada a fin de que no lancen seres al mundo que sirvan para carne de cañón...”[4]
Si l’objectiu és el control de la natalitat, que representa una millora immediata, la finalitat, però, és la revolució social: acabar amb l’explotació no aportant obrers a les fàbriques “No consintamos por más tiempo en favorecer el estado actual dándoles nuestros hijos: quien no tiene derechos no está obligado a tener deberes. No fomentemos más la explotación del hombre por el hombre procreando hijos que han de ser destinados para carne de fábrica, de explotación capitalista, pingajos de miseria y de hospital.”[1]
No deixa de ser curiós la por que destil·la el fet de no voler tenir fills per tal que no hagin d’anar a la guerra, enlloc de proposar directament una negativa civil. Per tal d’acabar amb la guerra, serà necessari no tenir fills. No anant ningú a lluitar, no hi ha lluita. La ingenuïtat d’alguns plantejaments és ben patent: “No contribuyamos más para abastecer con nuestros hijos al militarismo y éste, falto de combatientes, la guerra pasará a la historia.”[2] Tot i que Bulffi era conscient que la “vaga de ventres”, així l’anomena, era el mitjà més ràpid per a acabar amb la societat de la seva contemporaneïtat, també sabia que no era l’únic mitjà: es feia necessària la vaga política, militar, religiosa, salarial, etc.[3]

[1] BULFFI, L. (1909). Obra citada, pàgina 15.
[2] BULFFI, L. (1909). Obra citada, pàgina 15.
[3] “... como complemento a las propagandas de huelga política, militar, religiosa y del salario, propago yo también la huelga de vientres, como el medio más rápido para acabar de una vez, restando todas las reservas a la burguesía, con el régimen social actual”, pàgina 18.
[1] BULFFI, L. (1909). Obra citada, pàgina 7.
[2] BULFFI, L. (1909). Obra citada, pàgina 7.
[3] BULFFI, L. (1909). Obra citada, pàgina 8.
[4] BULFFI, L. (1909). Obra citada, pàgina 11. Amb evidents mostres d’humor i ironia, Bulffi criticava a “...nuestros doctos y sapientísimos directores de muchedumbres formulan: que a mayor número de hambrientos, mayor número de rebeldes, por entender que el hambre en tu casa y no en la mía...” pàgina 17-18.
PD: Us recomano vivament L'equilibri del món, que va ser emès a Documentos tv però que encara es pot trobar a la xarxa.

dijous, de febrer 03, 2011

Malthus i la saviesa popular

Basant-se en Malthus, la saviesa popular va inventar el refrany "Casa no farà qui molts fills tindrà". Cert. Cert, a mitges. Podríem també dir que "Qui molts fills té és que casa ha fet" o bé "Qui molts fills té és que és un calçasses" o bé "Qui molts fills té acaba marxant de casa" i moltes, moltes més, podríem dir. Això sí, totes igual de carrinclones i vulgars, com jo mateix de vulgar i de carrincló. El cas és que "l'esquerra" (el Criteri ja sap la raó per la qual poso les cometes) sempre ha considerat que tenir molts nens és o de pobres o de dretes. I segurament és així. Però jo m'aturo i penso: si els d'esquerres tenen només un fill o filla i els de dretes tres o més, quants anys trigarem en tenir un món habitat només per pobres i gent de dretes? Aleshores, tenir només un nen o nena no serà, al capdavall, de dretes, i tenir-ne molt d'esquerres? (els pobres no compten, com habitualment).

diumenge, de gener 30, 2011

Aprenem de Sant Agustí

Si en la tradició catòlica San Agustí havia afirmat "Quita las manos de ti mismo; tratas de construirte y construyes una ruina", avui no podríem corregir-lo. Sí podríem, i convindria, aplicar-lo als polítics en general, i als dedicats a la pedagogia oficial, en particular: "Aparteu les mans de la pedagogia i del món perquè cada acció s'esdevé una bomba atòmica i cada escola una Hiroshima".
PD. Dedicat a tots aquells que ja ara mateix deuen estar pensant en "ordenar" quelcom. Per millorar-lo.

dijous, de gener 27, 2011

La Ley Sinde i la cultura

No és la meva intenció emetre un judici sobre la Llei Sinde. M'acompanya la ignorància, per una banda, i la desgana, per una altra. Però tenia ganes d'expressar el que penso des que vaig sentir un programa a la ràdio, entre fogons i plats, que en parlava. Malparlava. Errava. Crec.
Fa anys, anava al Cineclub Imatges, enamorat com estava d'una noia que també hi anava.Quatre gats. Fassbinder, Tanner, i altres genis m'obligaven a un sobreesforç. Per sort, res de Rossellini. Més tard, amb l'èxit de la proposta, els continguts es suavitzaren i l'assistència es multiplicà per 30. Res d'Antonioni.  L'escot, La naranja mecànica.... D'aquella època em quedà el plaer del cinema i, sobretot, del plaer del cinema els divendres. I, amb la vinguda al món dels nens, dels meus nens, el cineclub es presentà a casa. Tots els divendres, després d'acabada la jornada i la setmana laboral, sessió de cinema. Els germans Marx, Agárrame ese fantasma, El mago de Oz, Indiana Jones, La Guerra de las Galaxies, Ultimatum a la Tierra, El gendarme.... i tantes altres.
1. Primera mentida: Baixar-se pel.lícules d'internet és gratis. No, els usuaris han de pagar religiosament la connexió. Cada mes. Algú es beneficia de les connexions a internet, per tant. No són ells qui haurien de pagar per les descàrregues?
2. Segona mentida: Compartir pel.lícules va contra la cultura. No, tot el contrari. Internet permet accedir sobretot a pel.lícules que són difícils de trobar, poc comercials, quasi oblidades. On trobar les de Lou Costello i Bob Abbott? EL que va contra la cultura és pensar "només" en el benefici.
3. La manera (una forma) d'agafar gust pel cinema és veient cinema. El cinema poc comercial, si a sobre, no és gaire accesible, produirà l'efecte fugida. Cinema espanyol? català? Doncs, deixeu que la gent li prengui el gust. Que puguem tastar. Així fareu millor cinema.
4. La cultura no pot ser només economia. Per això les biblioteques tenen servei de viceoclub (per això i per la crisi de lectura que hi ha; i perquè els polítics només es preocupen de tenir usuaris dels seus mal governats serveis públics)