diumenge, de març 08, 2009

Paulo Freire, l 'esquerra i l'esperança

El divendres vaig anar amb els alumnes a unes jornades titulades significativament “Consumir més? Part de la solució o part del problema?” No em va acabar de fer el pes, la veritat, malgrat la clara solvència dels ponents: l’economista Albert Recio, el sociòleg Joaquim Sempere i el president de la Xarxa de Consum Solidari, Xavier Montagut. Sobretot, no em va agradar corroborar el desconcert en el que es mou la crítica social i política. Ni un bocí d’esperança. Crítica sense propostes. Jo crec que no hauríem de quedar-nos aquí, jo crec que no calen ponències crítiques si no van acompanyades de propostes perquè al capdavall surts amb menys esperança de la que portaves de casa. I és estrany perquè hi ha solucions. Es poden portar a terme alternatives.
El que ens passa és que declarem obsolet allò que ja coneixem i només ens fixem en allò nou. Per això ningú cità Paulo Freire, un dels educadors més importants del segle passat. Important, conegut i popular, tant per les seves propostes de transformació social i ètiques com pel mètode d’alfabetització. Freire havia escrit que “L’esperança es fa indispensable per a l’existència” i que “La lluita per l’esperança és permanent i s’intensifica en la mesura en què es percep que no és una lluita solitària”. Jo, a més a més, afegiria que no es pot ser una persona equitativa si no es té esperança, que no s’és d’esquerres (en un sentit ampli) si s’abandona ‘l’esperança”. Féu present a Paulo Freire: tota ponència ha de contenir somni i il.lusió.

2 comentaris:

Criteri ha dit...

Quan parlaves de Supertramp, he pensat amb aquesta pel.licula! , de la que després vaig comprar el llibre d'oferta al Corte, casualitat, que l'estic llegint ara. Aquest xaval era un crack tot i que la seva pretesa omnipotència el va perdre. Parla precisament del retorn a la natura, tot i ser d'un radicalisme bèstia, té uns raonaments i cites fantàstiques. Recomanable, i és real, va passar el 1992. Disculpa tant rollo, i de cine.Molt recomanable

hacia rutas salvajes
crítica película

Dirección: Sean Penn.
Reparto: Emile Hirsch (Christopher McCandless), Marcia Gay Harden (Billie McCandless), William Hurt (Walt McCandless), Jena Malone (Carine McCandless), Catherine Keener (Jan Burren), Hal Holbrook (Ron Franz), Kristen Stewart (Tracy), Vince Vaughn (Wayne Westerberg), Brian Dierker (Rainey).
Guión: Sean Penn; basado en el libro “Hacia rutas salvajes” de Jon Krakauer.
Producción: Sean Penn, Art Linson y Bill Pohlad.
Música: Eddie Vedder, Michael Brook y Kaki King.
Fotografía: Eric Gautier.
Montaje: Jay Cassidy.
Diseño de producción: Derek R. Hill.
Vestuario: Mary Claire Hannan. USA 2008

Con apenas doce millones de dólares Sean Penn ha hecho el biopic de la vida de Christopher McCandless. Christopher, que se hace llamar Alex Supertramp, es un joven idealista de 22 años que vive con sus padres y su hermana plácidamente. Recién licenciado, opta por poner tierra por medio y desaparecer.En su aventura irá conociendo gente diversa, pero toda ella buena gente, que le van echando una mano, quizá porque representa lo puro, la esencia de la aventura, eso que todos fantaseamos hacer alguna vez pero que luego desechamos por imposible, atados de pies y manos a lo cotidiano, a las letras de la hipoteca, a los padres, los hijos, las mujeres, el mando a distancia, etc.

Alex quiere ir a Alaska, su felicidad la entiende, solo, perdido en la naturaleza, rodeado de vegetación y animales salvajes, alimentado de lo que cace y de raíces y plantas, es así como en esencia su naturaleza humana se hermana con el medio, sin ruidos ni perturbaciones del mundo moderno. A fin de poder llevar a cabo su viaje, Alex se ocupará en diversos oficios que le reportarán unos ingresos con los que ir tirando, durante los dos años y pico que recorrerá esas rutas salvajes.

Al otro lado está su familia, que si bien puede entender a su hijo en un principio, respetando su afán aventurero, a medida que van pasando los meses van alarmándose llegando a la conclusión de que no quiere que le encuentren.

La música la pone Eddie Vedder, cantante de Pearl Jam. Una fabulosa opción, porque le va como anillo al dado, su voz lacerante, sus aullidos guturales.

Este periplo se sostiene no sólo por las excelentes localizaciones al aire libre, con montañas nevadas, caudalosos ríos, frondosos bosques, sino también por el buen trabajo de todos los actores y actrices de la película. Mención aparte para el joven Emile Hirsch, brillante en el papel de Alex, un trabajo encomiable, que lo suyo le habrá costado, no sólo en el plano físico como en el emocional. Citar también a Hal Holbrook (Rob). Pocas veces unas lágrimas en pantalla me han hecho tanto efecto. Los padres del joven Alex, son Marcia Gay Harden (Billie McCandless), William Hurt (Walt McCandless) sufridores en casa, impotentes de todo cuanto se cierne a su alrededor.
Me ha gustado porque supone una apuesta arriesgada, que espantará a mucha gente por su larga duración y temática, pero lo que se trae entre manos es importante, la búsqueda de los sueños, el anhelo de cruzar el umbral, de conocer los propios límites, de equivocarse y levantarse. Sean Penn, opta por ir encajando las piezas del puzzle, y una vez que Alex llega a Alaska y encuentra abrigo dentro de un autobús abandonado, vemos retazos de escenas familiares y momentos de Alex en la carretera, en ese camino de no retorno, de crecimiento interior. Las palabras que escribe en su diario y las cartas enviadas a su hermana se resaltan en la pantalla en color amarillo, hay lugar para la polivisión (que Jaume Rosales ha empleado en la excelsa La soledad)

“La felicidad es real si es compartida”.Por eso quizá Springsteen decía en una de sus canciones, Two Hearts, que dos corazones hacen mejor el trabajo que uno sólo.

Albert Esteruelas Teixidó ha dit...

La veuré. Si la trobo!